
A Serguei se le nota afectado. Después de tantos años sin volver a su país, le pregunto cómo está, ya que le veo muy callado, y me contesta que “le cuesta entrar”. Demasiadas sensaciones, supongo. Y que encima es su cumpleaños.
Pascal y el jefe de logística de ACH en Yereván, un armenio encantador, nos llevan a comer a un restaurante casero: dos tipos de pan casero (uno de ellos muy fino, como para enrollar la comida dentro, y el otro como de pueblo pero esponjoso) queso, ensalada de tomate y pepino, kebab de cordero, barbacoa de pollo, y un plato con manojos de perejil, albahaca, cebollino y cilantro. Después, Eduardo se va con Pascal a arreglar permisos y temas de producción, y Serguei, José, Dolores y yo nos vamos a ver la ciudad para grabar.
Sobre la ciudad, hay una estatua gigante de una mujer, Madre Armenia, se llama, que sujeta una espada de forma amenazante mirando hacia Turquía, o sea, hacia el monte Ararat, como defendiendo a su pueblo.
Está dentro de un parque muy grande, cuyos caminos te van llevando hacia una serie de atracciones para niños, esculturas muy soviéticas, con nogales, árboles frutales, un lago… y termina en la plaza donde está la enorme estatua, a cuyos pies hay tanques, aviones de guerra y parafernalia militar de la época soviética, todo ello mirando a Turquía. Es curioso, algo decadente.
La plaza termina en un mirador desde el que se ve todo Yereván, al fondo una central nuclear que no está en actividad, y un pincho negro muy alto, que es monumento a las víctimas del genocidio.
Se nos va haciendo tarde, así que nos reunimos con Edu, bajamos al centro, grabamos en la Plaza de la Ópera, que está muy animada, llena de terrazas, y como aún queda algo de luz, José y yo nos acercamos a grabar la famosa cascada, en la que ya no hay agua y en los diferentes escalones han puesto plantas. Es una construcción gigantesca que llega hasta la parte alta de la ciudad, con una arquitectura muy sólida, muy rusa. A los lados de la plaza hay dos esculturas de Botero.
Me cruzo con este cartel que anuncia el partido de fútbol entre España y Armenia que hay el 10 de octubre. Las calles son un lío de tráfico de coches del este, ladas, taxis, cayennes, trolebuses, bmw’s, obras, anuncios, cables… Son las 8 de la tarde, ya casi no hay luz, así que nos vamos al hotel, y después salimos a cenar algo rápido. Como estamos agotados, quedamos con Serguei en que queda pendiente celebrar su cumpleaños.