Armenia. Diario de viaje. Viernes 25, septiembre.

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Anoche llegamos del aeropuerto a las 6 de la mañana, y nos hemos citado a desayunar a las 8, así que estamos todos bastante hechos polvo. Nos recoge el conductor de anoche y nos dice que la oficina de Acción contra el hambre está a cinco minutos de distancia caminando, así que allí vamos. Nos reunimos con Pascal, el responsable de la organización en el Cáucaso, un holandés bastante peculiar que ha montado una oficina en una casa con sus dormitorios y sus camas, y hablamos sobre los planes de grabación, y las diferentes visitas. Esta es la oficina:


A Serguei se le nota afectado. Después de tantos años sin volver a su país, le pregunto cómo está, ya que le veo muy callado, y me contesta que “le cuesta entrar”. Demasiadas sensaciones, supongo. Y que encima es su cumpleaños.
Pascal y el jefe de logística de ACH en Yereván, un armenio encantador, nos llevan a comer a un restaurante casero: dos tipos de pan casero (uno de ellos muy fino, como para enrollar la comida dentro, y el otro como de pueblo pero esponjoso) queso, ensalada de tomate y pepino, kebab de cordero, barbacoa de pollo, y un plato con manojos de perejil, albahaca, cebollino y cilantro. Después, Eduardo se va con Pascal a arreglar permisos y temas de producción, y Serguei, José, Dolores y yo nos vamos a ver la ciudad para grabar.
Sobre la ciudad, hay una estatua gigante de una mujer, Madre Armenia, se llama, que sujeta una espada de forma amenazante mirando hacia Turquía, o sea, hacia el monte Ararat, como defendiendo a su pueblo.
Está dentro de un parque muy grande, cuyos caminos te van llevando hacia una serie de atracciones para niños, esculturas muy soviéticas, con nogales, árboles frutales, un lago… y termina en la plaza donde está la enorme estatua, a cuyos pies hay tanques, aviones de guerra y parafernalia militar de la época soviética, todo ello mirando a Turquía. Es curioso, algo decadente.


La plaza termina en un mirador desde el que se ve todo Yereván, al fondo una central nuclear que no está en actividad, y un pincho negro muy alto, que es monumento a las víctimas del genocidio.


Se nos va haciendo tarde, así que nos reunimos con Edu, bajamos al centro, grabamos en la Plaza de la Ópera, que está muy animada, llena de terrazas, y como aún queda algo de luz, José y yo nos acercamos a grabar la famosa cascada, en la que ya no hay agua y en los diferentes escalones han puesto plantas. Es una construcción gigantesca que llega hasta la parte alta de la ciudad, con una arquitectura muy sólida, muy rusa. A los lados de la plaza hay dos esculturas de Botero.


Me cruzo con este cartel que anuncia el partido de fútbol entre España y Armenia que hay el 10 de octubre. Las calles son un lío de tráfico de coches del este, ladas, taxis, cayennes, trolebuses, bmw’s, obras, anuncios, cables… Son las 8 de la tarde, ya casi no hay luz, así que nos vamos al hotel, y después salimos a cenar algo rápido. Como estamos agotados, quedamos con Serguei en que queda pendiente celebrar su cumpleaños.

la cámara

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Mi cámara de fotos lleva varios días empeñada en que tiene memoria insuficiente. Y el caso es que está vacía. Yo llevo varios días insistiendo en que quiero hacer una foto, y nada, insiste, que memoria insuficiente.

El caso es que empiezo a darme cuenta de que la voy entendiendo.

Dos productos de limpieza

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Dos libros

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Dos películas

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Hobbies

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Tengo una nueva afición. Entre pitillo y pitillo, me hago fotos con premios Nobel de Literatura. Y no me va mal, oye. Ya llevo dos:

Derek Walcott

Y Saramago.
Se me ha intentado colar Vargas Llosa. Pero le he dicho que hasta que no le den el Nobel... Bueeeeno, veeeeenga. Pero sólo una esquinita.
Uy, ahora el McEwan, qué pesado.

La tele

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Andaba yo viendo la programación de la tele, cuando de pronto me ha asaltado la duda... ¿Querrán decirnos algo?

Antena 3: "Tal cual lo contamos"

La 1: "En nombre del amor"

tele 5: "¡Sálvame!"

La 2: "En construcción"

La Sexta: "Qué vida más tiste"

Es como un horóscopo raro. Aunque nada como el mío de hoy:

"Acude a su tema una fuerte energía de tipo positivo que impulsará sus asuntos, aunque debe mantener a raya las manifestaciones más explosivas ".

Ay... Qué vida más triste. Menos mal que nos queda Telemadrid, que siempre ponen una de vaqueros. Por cierto, ¿Hay tantas películas de vaqueros?

Ñam

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Hoy he comido aquí. Con una amiga y con mi perra. Ñam. Muy rico.

A fondo

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No es que me vaya a poner en plan porno, es que estaba yo ordenando mi casa, cuando me encuentro una bolsa que hacía años que no abría, y que contiene la colección completa en DVD de este programa. A continuación decido apagar el ipod y seguir marujeando, con la entrevista de Manuel Mujica Láinez de fondo. La cabecera del programa es genial, con un grafismo rarísimo pero me gusta. El problema llega cuando entrevistado y entrevistador comienzan a hablar. Entre el sonido mono (me refiero a lo contrario de estéreo, no a que el sonido sea coqueto), y el ritmo de las frases, más propio de un recital de poesía que del frenético ritmo que tiene la televisión actualmente, y salpicado de largos silencios, pues me pierdo. Para colmo, se acerca una manifestación de padres separados que piden la custodia compartida ya!, a ritmo de vocina. Así que mi plan es imposible. Aún así voy a insistir. A ver si saco algo en claro de todo esto.

THE NAP. Homenaje a Andy Warhol

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video

Vale, la perra no está dormida. Lo he intentado varias veces y se despierta. No voy a drogar a la perra!

Infancia

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De pequeña pensaba que una vez hubo una guerra mundial, pero que fue tan larga que la tuvieron que dividir en dos partes. Que no debía haber nada peor que tenerte que morir con unas botas puestas. Que un golpe de estado era un terremoto gigante, y que los hombres hacían la mili y no las mujeres, para que algo les doliera tanto como un parto. Ser rojo era pertenecer a un club secreto y fumar ducados, y un facha era un vecino que no saludaba por las mañanas, llevaba cuchillo y vivía en la escalera de al lado. Luego estaban los políticos, que entre semana pasaban el día en enormes edificios de hormigón llamados ministerios, y cuando llegaba el viernes se iban a un parque gigante lleno de patos llamado Doñana. Lo más raro de todo era la religión. Un gas gigante que se te mete en el cerebro para que tengas fé, y consigues ver a un señor que no existe, multiplicado por tres. Se consigue yendo a misa. Ahora no vale para nada, pero antiguamente te afectaba al cerebro, pintabas cuadros de apariciones y asesinatos, y si eran buenos, si parecían fotos, los colgaban en el museo del prado.

nuevos superhéroes

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Leo la noticia noticia sobre el ex soldado con problemas económicos que decide resolverlos secuestrando a una niña para pedir un rescate. Bajo a la calle y me cruzo con un hombre sentado en el suelo que vende pulseras y collares expuestas sobre un trozo de tela. Paso de largo. Compro una caja de tampax en la farmacia que me cuesta tres veces más que hace un año, y al vover a casa me cruzo con el mismo hombre, que me dice que la policía le ha echado por vender artesanía en la calle, pero que si estoy interesada, me abre la mochila y me enseña su trabajo. Le digo que lo siento pero que no tengo un duro, y me vuelvo a casa pensando en escribir un cómic sobre un superhéroe cuyo superpoder es llegar a fin de mes sin entrar en política y sin perder la cabeza por el camino.

Un mal día multiplicado por tres

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Ayer el día terminó fatal, así que hoy empezó peor. Y mañana no tiene ninguna pinta de mejorar, más bien al revés. Pero lo peor es que no tengo la conciencia tranquila. Me voy a dar una vuelta con la perra, no vaya a ser ella mi segunda víctima.

El hombre del parque

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Ayer decidí bajarme al parque con un libro, y echar allí el día con la perra. Al cabo de un par de horas, pasó delante de mí un hombre al que veo allí cada mañana, sentado leyendo el periódico. Al verle pasar, no levanté la vista del libro, ya que jamás me saluda, y continué leyendo, parando a veces para lanzarle la pelota a mi perra. Al rato, se me acercó una pareja, y la chica se puso a acariciar a B, mientras me explicaba por qué su novio se quedaba detrás, muerto de miedo: "es que en la India creen que los ladrones se reencarnan en perros, por eso le da pánico", y continuaron su paseo. Al cabo de un buen rato, el hombre caminó hacia mí, y me extrañó ver que se paraba demasiado cerca, aunque sin mirarme, y trasteaba con su teléfono móvil. Entonces me fijé en que su aspecto era desastroso. Me sorprendió que nunca me hubiera fijando antes, ya que desde hace muchos años paseo al perro durante una hora cada mañana por allí, y la mayoría de los días es la única persona con la que me encuentro. Era mucho más delgado de lo que nunca me había parecido, y la ropa le quedaba enorme, como si hubiera perdido de ponto mucho peso. Tenía las uñas de las manos negras, llevaba unos botines de piel muy viejos, abiertos y sin cordones, y la piel muy morena, supuse que por tantas horas que pasaba al día allí, al aire libre. Yo disimulaba sentada con el libro abierto, haciendo que no reparaba en él, hasta que comenzó a acariciar a B y me preguntó su raza. Le contesté deseando que terminara allí ya conversación, ya que empezaba a sentirme incómoda, y no quería establecer contacto con alguien al que veo en un parque vacío casi cada mañana. Entonces, dejó un folleto de aceites de oliva sobre el banco en el que estaba yo sentada, para que tengas algo que leer, me dijo, y siguió su camino. Me sorprendió lo absurdo de la frase, ya que yo tenía un libro entre las manos, y esperé a que se alejara. En seguida vi que de aquel librito sobresalía un folio escrito a mano, con una letra imposible, lo abrí, y era una carta. Me puse nerviosa. Busqué al hombre con la mirada y le vi alejarse hacia la salida de parque, pero me tuve que volver a sentar porque se dio la vuelta y me pilló mirando. Yo quería hacerle pensar que no había visto la carta. Comencé a disimular, a jugar con B, y cuando el hombre desapareció detrás de unos árboles, guardé la carta en mi bolso, dejé el folleto sobre el banco, y comencé a caminar hacia la salida del parque. Entonces me di cuenta de que el hombre había dado la vuelta por fuera y entraba por la otra salida. Caminaba con prisa hacia el banco, supongo que para ver si yo me había llevado la carta, y cuando por fin subí las escaleras para llegar a la calle, conseguí ver cómo aceleraba el paso, ya que dos chicos habían encontrado el folleto y lo sostenían entre las manos. Llegué a casa y comencé a leer la carta:

Madrid, 15-Noviembre-2009.
Estimada Sra. o Srita. no tengo el gusto de saber su entorno. Pero me es igual. Te conozco y perdona que te tutee pero al Sabatini vengo hace mil años, y que casualidad La Dama, Mujer, Titi o Preciosidad que viene aquí tú.
Usted y yo seríamos una pareja casi ideal (...)
A partir de aquí hay muchas frases incomprensibles, pero más o menos parece que viene a contarme que es jubilado desde el 20-6-2009, en qué han consistido sus diferentes trabajos, las fechas, y que cobra dos pensiones. En ese batiburrillo aparecen frases como "y tú me tienes loco desde el primer día que cosa bonita que se te quiere un montón", y una firma ilegible. Y sigue detrás:
Por los años que te veo que te oservo (las faltas de ortografía y puntuación son suyas) y que te miro me haces soñar como un tonto y pensar que estoy contigo.

Valiente decidete y yo te lo premiare.
Y después un poema en el que me llama "Morenita", "Cariñito", y sigue "me gustas un mogollón", "a mi tu me ha ces sufrir" , "Si me dieras una sola oportunidad estoy falto de cariño y te quiero Morenaza que de eso tengo un prestigio, las chicas, los amores mozos o lo que quieras pensar pero tu me gustas mucho mas"...

Me sentí llena de rabia, invadida, observada. De pronto ahora tendría que cambiar mis paseos, mi rutina, mi parque... Decidí no dedicarle más tiempo, y me fui a la calle a ver gente. Al volver, continué con mi libro, y de pronto me di cuenta de que uno de los personajes era muy parecido. Era como si la lectura de ese libro fuera una prolongación de lo que me había ocurrido, o si mi percance con ese hombre fuera parte de la narración. En el último capítulo, ese personaje hace algo enfermizo, bastante parecido además a lo que a mí me había sucedido. Con la sola diferencia de que aquí, la sensación desagradable no lo es tanto porque termina en cuanto decides cerrarlo. Me gustan las historias perversas. El libro me ha encantado. Pero hubiera preferido que el hombre del parque nunca se me hubiera acercado.

16 de Noviembre de 2006

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En amqs:

Fax

Cada tres minutos alguien intenta enviar un fax a mi teléfono del trabajo. Cada tres minutos descuelgo y el aparato emite un chillido, como si algún desconocido intentara ponerse desesperadamente en contacto conmigo, enviando esa extraña señal de socorro. Ojalá pudiera hacer algo por ayudarle. Ojalá pudiera convertirme en fax para poder consolarle. Ojalá pudiera disminuir su dolor para que el teléfono sólo sonara cada quince minutos.

Artrópodos

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Si es que no hay nada como darse un paseo por la Fnac, y encontrarse con el libro de mi hermano...




Artrópodos, de Luis Montero.

Autobombo

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Hace unos meses trabajé escribiendo el diario de rodaje de una peli: Pájaros de papel. Se ha publicado ahora en la página web, así que, si lo queréis leer, está en "Diarios de rodaje". Yo soy "La Infiltrada".