Domingo 27 de septiembre. Armenia. Diario de viaje

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Hoy salimos hacia Sisián, pero antes paramos a grabar el Monumento a las Víctimas del Genocidio. Serguei está muy emocionado. No puedo evitar observarle. Trato de ponerme en su lugar, pero es imposible. Se sienta sobre el muro a observar la ciudad en silencio durante un buen rato. A veces comenta que volver a Armenia ha sido un gran regalo de cumpleaños, pero no le gustan muchos de los cambios que ve, debe ser duro para él, y emocionante a la vez. Qué complicado tiene que ser.


De camino a Artashat, desde la carretera vemos una iglesia en construcción y decidimos parar porque cubierta de andamios es impresionante. Se llama algo así como Sagrado Hovanes. Dentro hay un guarda muy mayor que nos cuenta que lleva ocho años en construcción, y está previsto que esté terminada en el 2012. El interior, lleno de andamios, es alucinante.

Artashat ha sido una de las capitales de Armenia a lo largo de su historia. Esta ciudad ha sido reconstruida varias veces porque como hay mucha agua siempre ha sido una zona interesante para los distintos reyes que la han ido habitando. EL río Araxes es la que la hace interesante, y hoy día es la frontera natural con Turquía. Artashat también se conoce como Khor Virap . En el siglo 4, el rey Tartat, al comenzar su reinado, se dedicó a construir muchas iglesias en esta zona. Aquí, sobre 3 pequeñas montañas y las faldas del monte Ararat, visitamos el monasterio Khor Virap. Junto a la iglesia hay una pequeña capilla con una zanja redonda (“Khor Virap”) en el suelo, donde estuvo prisionero durante 13 años Gregorio El Iluminador (Grigor Lusavorich), que tras su encierro comenzó su reinado y fundó la Iglesia Apostólica Armenia, también en el siglo 4. El complejo incluye:
Ruinas de la ciudad de Artashat
Monasterio
Zanja donde fue prisionero el rey Gregorio
Manuel me lleva a un panel para que apunte la altura del monte Ararat y la del monte Sis, que está a su izquierda (desde aquí, claro) así que aquí voy:
Monte Ararat: 5.165 metros
Monte Sis: 3.925 metros

Después continuamos nuestro camino, y comenzamos a cruzar montañas.


Hasta que de pronto, Manuel llega a una rotonda y nos dice que ahora estamos dejando a la derecha la frontera con Turquía, al frente la frontera con Azerbajan y nosotros continuamos hacia la izquierda, por una carretera bordeada por puestos de melones. Al cabo de un par de horas, paramos a comer en un sitio en medio de la carretera, donde le conocen y nos tratan muy bien:

El menú: cordero, ensalada de tomate y pepino, queso…
El paisaje es muy cambiante. Los colores de las montañas pasan de ocreas a verdes y a veces a rojos, con ríos cruzando y valles de distintos tonos en el horizonte.
De pronto, paramos en la ladera de un templo que, probablemente, sea el lugar más espectacular que hayamos visitado hasta ahora. Sobre el pico de una montaña, se trata de Novarank, y es muy difícil de describir, es muy misterioso, es… es un lugar imposible.

Según la leyenda que nos encontramos al entrar, se trata de un monasterio medieval construido sobre una iglesia muy antigua, del principio de la era cristiana, y que ha sobrevivido a dos terremotos, el primero en 1840 y el segundo en 1931.
Estamos todos tan entusiasmados, que no paramos de darnos abrazos. A Serguei se le ve muy feliz. Lejos queda su mirada triste. Creo que salir de Yerevan le ha venido muy bien, parece que ya se ha encontrado, está tranquilo, disfrutando, viajando.


El frío nos va envolviendo, y cuanto más avanzamos es peor.
Decidimos parar en medio de la carretera, ya que entre el verde de las montañas y las nubes negras que comienzan a bajar para cubrirlo todo, el contraste es increíble. Nos acercamos a saludar a unos pastores con sus vacas y les hacemos una entrevista informal en medio del frío, del viento, la lluvia. Les comento que no parecen muy extrañados al ver aquí en medio de la nada a un grupo de españoles grabando, y me contestan que acaban de estar con unos canadienses, y que también han conocido a bastantes italianos.


Y continuamos viaje, hasta que llegamos a un observatorio astronómico a las afueras de Sisián, donde la niebla, el viento y la humedad, no invitan precisamente a salir del coche. Pero tenemos que salir, porque un grupo de piedras milenarias de formas extrañas nos invitan a observar el cielo a través de agujeros por los cuales antiguamente se podían ver todos los animales que forman las constelaciones.


Se cree que este es el observatorio astronómico más importante de la antigüedad, aunque hay otros estudios que achacan estas misteriosas rocas a motivos religiosos.
Y por fin llegamos a Sisián, donde Pascal nos recibe en el hotel y nos invita a cenar a casa de sus suegros, que nos están esperando.

5 comentarios:

lavadora dijo...

13 años en una zanja redonda... no me extraña que después fundara una iglesia ...

menudo viaje Almu , mucha envidia (malsana ,incluso )

almu dijo...

Pues te diré que yo no lo recomendaría mucho. El diario está escrito con mucha ilusión y tal, porque es un viaje que yo nunca hubiera hecho por mi cuenta, pero si me lo hubiera pagado yo... otro gallo cantaría.

lavadora dijo...

entendido , creo ..


un poco lo de siempre , la misma cosa tiene diferentes realidades ( pero , si me lo pagan yo me piro al mismo infierno )

Luis dijo...

Oye, qué pedazo reportaje. Coyonut.

Anónimo dijo...

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